Uno de los últimos feriados instituidos por el Estado nacional es el denominado Día de la Soberanía Nacional. La fecha, el 20 de noviembre,
recuerda la batalla de la Vuelta de Obligado acaecida en 1845. Por esos días, Inglaterra y Francia habían impuesto un bloqueo marítimo con el fin de forzar las relaciones comerciales con las provincias a través del río Paraná. Si bien una novedosa estrategia elegida por las tropas nacionales al mando de Lucio V. Mansilla, sorprendió y demoró el avance de la flota extranjera, ésta, finalmente terminó ganando la batalla. A pesar de ello, este acontecimiento quedó plasmado a través de los años como un símbolo de la férrea defensa de la incipiente soberanía nacional.
Hoy, más de 150 años después, la defensa de la soberanía requiere del mismo ingenio y audacia de aquel evento, pero no alcanza con poner
soldados y cadenas en las fronteras.
El concepto de soberanía, de larga data en la tradición política occidental, ha ido mutando y complejizándose a lo largo de los siglos, desde
ser un atributo de los reyes hasta convertirse, como soberanía popular, en un principio fundamental de los Estados democráticos. Los Estados nación son soberanos, es decir, tienen el poder sobre un territorio determinado y la población que lo habita. En los países democráticos ese poder reside, en última instancia, en sus habitantes, por eso hablamos de soberanía popular. Este principio está consagrado en nuestra Constitución Nacional (art. 37).
Por otra parte, la soberanía argentina sobre el territorio nacional es reconocida, al igual que pasa con el resto de los Estados nacionales, por
los países que conforman la Organización de las Naciones Unidas (ONU); aunque dicho reconocimiento no garantice, necesariamente, el pleno ejercicio de la soberanía nacional, ya que en el concierto de naciones no todos tienen el mismo poder y el interés de los países centrales puede llevar a violar la soberanía de otros países. En Argentina sufrimos un caso histórico y paradigmático de violación de nuestra soberanía a manos de Inglaterra, que mantiene una ocupación colonial sobre parte de nuestro territorio a pesar de las razones históricas y geográficas
que explican que las islas Malvinas son argentinas.
¿Cuántas soberanías caben en la soberanía? En la actualidad, con la complejización del concepto de soberanía, no solo se trata de proteger
las fronteras. Hoy amerita hablar de soberanías: soberanía energética, soberanía alimentaria, soberanía tecnológica, de datos, soberanía
cultural…
El poder soberano popular sobre un territorio implica ocuparse de una variedad de asuntos que nos importan: ¿somos nosotros los que decidimos cómo nos alimentamos?, ¿somos nosotros los que decidimos qué hacer con nuestros recursos energéticos?, ¿establecemos nosotros los lineamientos para el desarrollo cultural de nuestro país?, ¿tenemos la posibilidad de almacenar y controlar nuestros datos en un mundo virtual cada vez más hegemónico?, ¿tenemos el poder de determinar cuáles consumos digitales, y cuáles no, son importantes para el desarrollo educativo de nuestra población?
Estos interrogantes, que no agotan la problemática, nos interpelan y actualizan la problemática sobre la soberanía. En esta quinta entrega
del Vivir Juntos, última del año, quisimos ocuparnos de este principio fundamental de nuestra constitución convocando a especialistas
de distintas áreas para que aporten su mirada reflexiva sobre lo planteado. Poder decidir efectivamente sobre nuestra existencia común es un requisito fundamental para poder construir un auténtico Vivir Juntos.